En la situación que vive el Valencia si hay algo que llama la atención es el momento dulce que se vive en la unión afición-club.
Incluso en los medios nacionales se detecta no diré admiración pero sí extrañeza y una cierta envidia porque en un entrenamiento a las 9 de la mañana en Paterna se reúnan 3.000 personas, o porque en un partido un jueves a las diez de la noche contra un Córdoba (con todos mis respetos para ese buen equipo) se reúna si no más gente, al menos la misma que para recibir al equipo en una semifinal de Europa League.
Para los aficionados mas jóvenes esto es una experiencia totalmente nueva, a otros les transportará a la etapa dorada de Benítez y a los "veteranos" nos parece un déjà-vu, yo, al menos, no puedo evitar tener esa sensación.
Yo esto lo he vivido y sé que muchos de vosotros también lo recordareis.
Tuvo que consumarse el descenso a segunda división para que el valencianismo reaccionase y se diera cuenta de lo que representaba este club en nuestros corazones.
Este club pasó del Möet-Chandon de Ramos Costa al agua de grifo de Tuzón, entonces descubrimos que bien sienta el agua cuando se tiene sed, descubrimos que lo importante es poder tener tres comidas diarias en tiempo de crisis y no el caviar un día a la semana.
Pasamos de acudir los domingos a Mestalla exigiendo ver figuras a, como ahora, esperar la cita semanal en el coliseo para ver ganar a nuestro equipo. No importaba que el rival fuera el Castilla en lugar del Real Madrid, sabíamos que íbamos a ganar y que los nuestros harían lo imposible para que así fuera. Y lo hicieron, y lo consiguieron, el club regresó donde siempre debía haber estado.
La situación actual no es aquella, no, es peor. No hay riesgo de bajar a segunda división, no, hay riesgo de desaparecer. Y ha sido ahora cuando el valencianismo ha reaccionado, no porque desconociera la situación del club, sino porque necesitaba a alguien que como hizo Tuzón diera una voz y nos llamara a todos a filas, ese papel es el de Salvo desde hace un año.
El tiempo dirá si es capaz con su trabajo de entrar en el Olimpo de los Presidentes como ya hace tiempo entró por la puerta grande Don Arturo pero, para mí, está en el camino correcto.
La situación actual no es aquella, no, es peor. No hay riesgo de bajar a segunda división, no, hay riesgo de desaparecer. Y ha sido ahora cuando el valencianismo ha reaccionado, no porque desconociera la situación del club, sino porque necesitaba a alguien que como hizo Tuzón diera una voz y nos llamara a todos a filas, ese papel es el de Salvo desde hace un año.
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